miércoles, 18 de noviembre de 2009

El doble discurso


Ahora que estamos tan cerca de las elecciones y que los candidatos redoblan sus esfuerzos por convencer a la población de que son angelitos y que jamás han matado ni una mosca, traigo a colación este discurso que transcribí de un acto político de un conocido candidato de la derecha neoliberal de nuestro país. Para que dar el nombre si todos al leerlo se darán cuenta de quién estoy hablando:

En nuestro partido político cumplimos con lo que prometemos

Sólo los necios pueden creer que

no lucharemos contra la corrupción.

Porque si hay algo seguro para nosotros es que

la honestidad y la transparencia son fundamentales

para alcanzar nuestros ideales.

Demostraremos que es una gran estupidez creer que

las mafias seguirán formando parte del gobierno

como en otros tiempos. Aseguramos sin resquicio de duda que

la justicia social será el fin principal de nuestro accionar.

Pese a eso, todavía hay idiotas que fantasean -o añoran- que

se pueda seguir gobernando con las mañas de la vieja política

Cuando asumamos el poder, haremos lo imposible para que

se acaben las jubilaciones de privilegio y los negociados

No permitiremos de ningún modo que

Nuestros niños mueran de hambre

Cumpliremos nuestros propósitos aunque

los recursos económicos se hayan agotado

Ejerceremos el poder hasta que

Comprendan desde ahora que

Somos la "nueva política".

Convincente ¿No?....... Ahora léanlo de abajo hacia arriba.

domingo, 15 de noviembre de 2009

Después de un tiempo


Las cosas después de un tiempo nunca son iguales, jamás la gente es igual al otro día, las costumbres van cambiando, los hábitos se van haciendo uno, la rutina nos va comiendo todos los días, las obligaciones cada día son más, las risas tal vez son menos, las caricias se van haciendo pocas y los besos ligueros.

Así es la vida, un camino lleno de colores, aromas, climas, sentimientos... de pronto hay días en que todo es color de rosa con aroma suave, sin embargo también hay días grises con aroma a viejo.

Hay días cálidos como la primavera, pero también hay noches frías como el invierno.

Hay momentos de alegría, risas, sueños, metas... hay momentos de caras tristes, de gritos, de ofensas, de enojos... La relación de una pareja es así porque se va haciendo cada día, minuto a minuto, es una historia que no está escrita.

Los hijos... llegan, pero de la misma forma se van y solo queda al final el amor y la compañía. Los hijos... esas personas chiquitas que nos enseñan tantas cosas, que nos hacen darnos cuenta de todos esos sentimientos que si tenemos y que son tan bellos.

Los hijos... que nos dan tantas lecciones de humildad, de sencillez, de inocencia, de capacidad de asombro, de poder aprender cosas nuevas todos los días... con esas sonrisas y esos ojos que nos dan tantas cosas con solo una mirada, con una caricia de sus manos tan limpias de todo.

Y sin embargo, a veces no tenemos la capacidad o el tiempo de detener nuestra rutina dos minutos y valorar todas y cada una de estas pequeñas alegrías de la vida.

A veces no tenemos el valor de asomarnos afuera de nuestra esfera y ver que hay cosas hermosas que mirar, y ver que de las cosas no tan hermosas también se puede aprender.

Toma dos minutos de tu vida, solo dos minutos y piensa en todo lo que tenemos, en todo el amor que está en el aire solo para respirarlo, todas las sonrisas que a veces no vemos por estar con la atención en otra cosas, todas las miradas tan profundas, todas las palabras que no escuchamos, todos los aromas, todas las texturas, todos los colores.

Tal vez después de estos dos minutos el amor vuelva a brillar...

Autora: Iris Enríquez

jueves, 12 de noviembre de 2009

Con las alas del alma



Revisando mi colección de tangos, me encontré con esta verdadera joya de composición: “Con las alas del alma”. Una poesía fina y pura que compuso doña Eladia Blázquez, aquella gran compositora Argentina que falleció el año 2005. Cuando transcribí la letra de la canción, no podía creer que fuera un tango, ausente el lunfardo tradicional de los tangos y hablando de cosas tan hermosas de la vida cotidiana, este tango trasciende lo normal. Aquí está para disfrutar de cada estrofa, de cada verso…de cada verdad…..

Con las alas del alma
Tango
Música: Daniel García
Letra: Eladia Blázquez

Con las alas del alma desplegadas al viento,
desentraño la esencia de mi propia existencia
sin desfallecimiento, y me digo que puedo
como en una constante
y me muero de miedo, pero sigo adelante.

Con las alas del alma desplegadas al viento,
porque aprecio la vida en su justa medida
al amor lo reinvento, y al vivir cada instante
y al gozar cada intento, sé que alcanzo lo grande,
con las alas del alma desplegadas al viento.

Con las alas del alma desplegadas al viento,
más allá del asombro me levanto entre escombros
sin perder el aliento
y me voy de las sombras con algún filamento
y me subo a la alfombra con la magia de un cuento.

Con las alas del alma desplegadas al viento,
atesoro lo humano cuando tiendo las manos
a favor del encuentro por la cosa más pura,
con la cual me alimento por mi pan de ternura,
con las alas del alma desplegadas al viento.

Con las alas del alma desplegadas al viento,
ante cada noticia de estupor, de injusticia,
me desangro por dentro
y me duele la gente, su dolor, sus heridas,
porque así solamente interpreto la vida.

Con las alas del alma desplegadas al viento,
más allá de la historia, de las vidas sin gloria, sin honor ni sustento
guardaré del que escribe su mejor pensamiento
quiero amar a quien vive con las alas del alma
desplegadas al viento, al viento, al viento...

lunes, 9 de noviembre de 2009

El Arte de la Felicidad

La felicidad no depende de lo que pasa a nuestro alrededor sino de lo que pasa dentro de nosotros; la felicidad se mide por el espíritu con el cuál nos enfrentamos a los problemas de la vida.

La felicidad es un asunto de valentía; es tan fácil sentirse deprimido y desesperado.

La felicidad es un estado de ánimo; no somos felices en tanto no decidamos serlo.

La felicidad no consiste en hacer siempre lo que queremos; pero si en querer todo lo que hacemos.

La felicidad nace de nuestro corazón, de nuestro trabajo, y de hacerlo con alegría y entusiasmo.

La felicidad no tiene recetas; cada quién la cocina con el sazón de su propia meditación.

La felicidad no es una posada en el camino sino una forma de caminar por la vida.

Los sufrimientos nos pulen el alma, mientras que las alegrías le dan brillo.

Lo que pasa es siempre lo mejor.

Goza mientras vivas, disfruta tu día; vive la vida al máximo; sácale el mejor provecho a lo que posees. ¡Es más tarde de lo que crees!

Los sueños son la esperanza perenne de nuestra vida y la energía que nos hace vivir: ¡Alégrate en ellos!

Autor desconocido.

viernes, 6 de noviembre de 2009

Serrat-La Paloma

Pieza que da nombre al primer disco de Serrat en castellano, grabado el año 1969. Serrat canta en castellano y se convierte en uno los pocos cantantes bilingües existentes manteniendo en ambas lenguas una coherencia y categoría expresiva irreprochables. Otro de los trabajos que recién fue conocido y valorado después de “Mediterráneo”.

“La paloma” parte de un poema homónimo de Rafael Alberti escrito en los inicios de su exilio, entre 1939 y 1940, y que apareció en su libro “Entre el clavel y la rosa”. Contará el propio Alberti, como su poema ha recibido las más sesudas interpretaciones por los críticos literarios, no sabiendo al cabo del tiempo el propio autor, con que carta quedarse. Parece como si Alberti no hubiese querido contarnos más de lo que el poema nos dice, sin segundas interpretaciones. De cualquier modo “la paloma” parece simbolizar la paz masacrada, ultrajada, en el duro contexto del exilio. Este es un tema que Serrat incluye frecuentemente en sus conciertos, siempre con gran acierto, pues a la natural belleza del poema, se une la brillante interpretación del cantautor, que en este caso arriesga vocalmente en muchos de sus pasajes.

La paloma (Joan Manuel Serrat)
(Poema de Rafael Alberti)

Se equivocó la paloma
se equivocaba.
Por ir al norte, fue al sur
creyó que el trigo era agua,
se equivocaba.

Creyó que el mar era el cielo
que la noche, la mañana,
se equivocaba,
se equivocaba.

Que las estrellas, rocío
que la calor, la nevada,
se equivocaba,
se equivocaba.

Que tu falda era tu blusa
que tu corazón, su casa,
se equivocaba,
se equivocaba.

Ella se durmió en la orilla,
tú en la cumbre de una rama.

Creyó que el mar era el cielo
que la noche, la mañana
se equivocaba, se equivocaba.

Que las estrellas, rocío
que la calor, la nevada,
se equivocaba,
se equivocaba.

Que tu falda era tu blusa
que tu corazón, su casa,
se equivocaba,
se equivocaba...

miércoles, 4 de noviembre de 2009

Las Voces Blancas del Colegio Boquerón

Por el año 1971, se le ocurrió a don Mario Bayá ejecutivo en ese entonces de Canal 7 Televisión Boliviana, la feliz idea de hacer un programa musical en el que participaran todos los colegios de La Paz; estos tendrían que presentar durante una hora lo mejor que tenían en cuanto a grupos musicales, danzas, poesía, coros, teatro y todo que estuviera identificado con el quehacer cultural. El programa resultó un éxito total, era la primera vez que los colegios podían mostrarse ante las cámaras en la todavía incipiente televisión nacional. Bajo la dirección del recordado y carismático Lalo Lafaye, fueron presentándose primero los principales colegios de La Paz, dejando para lo posterior a colegios más chicos y desconocidos, como eran los de El Alto por ejemplo. Fue tan exitoso el programa que se emitía los Sábados por la tarde que el canal tuvo que extender el tiempo de participación de los colegios en dos horas.

El entusiasmo con que cada uno de los colegios se presentaban era realmente formidable y contagiante, esta especie de “moda” llegó hasta mi colegio y el año 1972 ya nos preparábamos para lo que iba a ser la presentación del “Héroes de Boquerón” en el programa “Mi Colegio”. El curso al que yo pertenecía en el colegio, era el tercero medio y era el más alto del colegio. Al año siguiente nos tocaría ser la “Primera Promoción” de este colegio ubicado en las inmediaciones de Villa Dolores de El Alto, aledaño con la Ciudad Satélite, que era de donde pertenecían la mayoría de los alumnos.

Al ser el curso mayor en esos momentos, nos correspondía a nosotros ser los principales protagonistas cuando nos tocara participar en el programa de marras. Con entusiasmo sin límite empezaron a bullir ideas para nuestra participación y es así que comenzó a conformarse un coro del colegio y diversos conjuntos musicales. Precisamente del coro que se conformó, se le ocurrió a nuestro profesor de música, conformar un quinteto de voces tal cuál uno que estaba muy de moda en esos momentos, se trataba del grupo vocal Argentino Las Voces Blancas, que entre otros temas interpretaban el famoso ya en ese entonces “Juana Azurduy”. El quinteto se conformó con dos voces femeninas y tres masculinas, todas pertenecientes a nuestro curso para beneplácito nuestro. Recuerdo que los integrantes eran Jeanette y Myriam en las voces femeninas y Mario, Antonio y Juan Carlos en las masculinas con el acompañamiento de una guitarra ejecutada por Mario. Todavía me parece verlos y escucharlos interpretando las conocidas canciones de Las Voces Blancas de la Argentina y tratando de emularlos. Mi conocimiento musical a esas fechas era limitado y no podría decir si lograban acercarse a este gran conjunto, pero lo cierto es que tenían carisma y buenas voces. Mientras ellos ensayaban, el resto del curso hacía sus primeras armas en la interpretación de las zampoñas. recuerdo que aprendimos una sola canción y allí nos quedamos…pero como nos divertíamos….

Finalmente la participación del colegio en el programa, se vio reducida a la presentación del coro y del dúo Jeanette y Mario interpretando Alfonsina y el mar y otro tema más, pero queda en el recuerdo ese conjunto que personalmente a mi me gustaba mucho: “Las Voces Blancas de Boquerón”.

domingo, 1 de noviembre de 2009

Día de los Difuntos


Mis mejores recuerdos del día de los difuntos, que en décadas anteriores se conocía simplemente como la “Fiesta de Todos Santos” se remontan a la época en que yo vivía en el conventillo de la calle Chuquisaca.
Todos los pequeños que habitábamos aquél conventillo, esperábamos afanosamente la llegada de aquél día, pues ya conocíamos el festín de “masitas” que nos daríamos. El 1 de Noviembre a horas doce todas las familias del conventillo, sin excepción, preparaban sus “mesas” para recibir a sus difuntos, que llegarían puntualmente a la hora indicada de ese día, para marcharse a la misma hora del día siguiente. La costumbre de armar las mesas para los difuntos estaba tan arraigada que ricos y pobres lo hacían lo mejor que podían y era lindo ver el esfuerzo que todos desplegaban para que su mesa fuera la mejor. A partir más o menos de la una de la tarde, nos juntábamos entre amigos más o menos de la misma edad (de 6 a 10 años) y bien equipados con nuestros respectivos saquillos nos dirigíamos a todas y cada una de las puertas de las familias del conventillo. En todas, sin excepción, los niños eran muy bien recibidos, ya que se tenía la creencia, de que las oraciones de los niños eran las más efectivas para llegar al cielo dada la condición de pureza de los infantes. Recuerdo que rezábamos tres Padre Nuestros, tres Ave Marías, y tres Credos para luego de ello, repetir varias veces que esas oraciones eran por el alma del difunto que nos habían indicado antes de empezar. Claro que habían familias que tenían varios difuntos para rezarles, pero no nos hacíamos problema y orábamos para todos ellos.

La recompensa siempre era generosa especialmente en cuanto se refiere a galletas y panes; las mesas contenían entre otras cosas: galletas, maicillos, bizcochuelos, empanadas, suspiros, yemitas, panes de todo tipo, tantawawas, escaleras, caña de azúcar, chicha morada, y dependiendo del difunto: coca, cigarros, cerveza, un vaso de agua, y un plato de la comida preferida del muerto. Todo esto acompañado por hermosos arreglos de las flores preferidas, sin que falte la retama que era para ahuyentar a los espíritus enemigos. La caña de azúcar dicen que servía como bastón para la larga travesía que esperaba a los difuntos a la hora de marcharse y la coca con su chicha morada los elementos que les servirían contra el cansancio de tan largo viaje.

Para las siete de la noche ya habíamos concluido nuestra ronda por el conventillo y nos dedicábamos al conteo del “botín” que evidentemente era suficiente para varios días de alimentación. Recuerdo que en algunos casos era campeón quién más “tantawawas” hubiese recogido y era el “rezador” más respetado de ese año.Los más ambiciosos se atrevían todavía a salir a las casas aledañas para recaudar más y siempre eran bien recibidos en todo lugar.

No sé en que momento empezó a cambiar la tradición o a disolverse lentamente dejando actualmente solo a las clases media y baja con esas costumbres. Lo cierto es que para mis vivencias de niñez, fue algo realmente bello e inigualable.