lunes, 24 de agosto de 2026

La Escuela de la vida

 

En la Escuela de la vida, nadie te pregunta si quieres inscribirte.

Basta con nacer y ya estás matriculado.

No hay uniformes ni pupitres asignados.

Y el año escolar, nunca termina.

Lo curioso es que, en esta Escuela, somos alumnos y Profesores.

Donde el gran maestro, es el tiempo: ese Profesor exigente, paciente y a veces severo. No avisa de los exámenes.

Un día te despiertas y ahí está el examen en el pupitre. Y si no has estudiado, no tiene sentido pedir un nuevo examen.

Algunas materias son fáciles:

* El amor,

* La amistad,

* La alegría.

Otras requieren más esfuerzo:

* La paciencia,

* La tolerancia,

* El perdón.

También hay materias que preferiríamos NO cursar:

* el dolor,

* la pérdida,

* la soledad.,

* la enfermedad

* la traición

Pero es a través de ellas que el aprendizaje se profundiza,

El Director de la Escuela, es DIOS, tiene una forma muy particular de preparar las clases.

A veces enseña desde el cariño; otras, desde la dificultad.

Y así acumulamos calificaciones, sin una boleta impresa, pero con un registro invisible en nuestros corazones.

En el conflicto, aprendemos a valorar la paz.

En la escasez, descubrimos lo suficiente.

Al presenciar la injusticia, practicamos la empatía.

Y en la vida diaria, aprendemos el difícil arte de AMAR AL PRÓJIMO, un Curso, que algunos repiten durante años, sin llegar a dominar.

En esta Escuela, No hay vacaciones.

No suena la campana para terminar el día.

Cada día es una nueva lección.

Y quizás, el Diploma final sea la serenidad de mirar atrás y decir:

¡Aprendí!

Cometí errores, pero ¡aprendí!

Vive esta lección hasta el último capítulo.

AUTOR: Tú y nadie más que tú.

Tomado de la web.

Publicado por JEAC.


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