jueves, 2 de noviembre de 2017

La bruja de "Es que"

Cuenta la leyenda que en aquel lejano lugar vivía un bruja mala, de las de medias de rayas y verrugas en la nariz; la bruja mala del "es que".

Cuando los niños que allí vivían cumplían su primer año eran visitados por la bruja mala del "es que", quien les regalaba un inmenso saco lleno de "es que"s de todas las formas y colores, listos para utilizar a lo largo de toda su vida. Cada saco que los niños recibían contenía "es que"s  grandes y pequeños, "es que"s enrevesados y "es que"s sencillos, oscuros y brillantes, "es que"s musicales, graves y agudos,...

A partir de ese día, los niños aprendían a colocar cada mañana varios "es que"s en su mochila o en sus bolsillos, y no dudaban en sacarlos y mostrarlos cada vez que necesitaban justificar su comportamiento.

Los "es que"s eran inagotables, incluso parecían multiplicarse a medida que los años pasaban y, ya adultos, aquellos que en su día fueron niños, seguían llenándose los bolsillos con varios "es que"s cada día.

Todos estaban contentos de poseerlos, ya que resultaban muy valiosos a la hora de encontrar excusas externas que les libraran de temas complejos, comprometidos o que requerían algún tipo de esfuerzo.

De este modo, los niños iban creciendo en su cómodo afán de buscar razones ajenas para sus propias acciones
.
Pero quiso el destino que un día ocurriera algo inesperado. El día que el pequeño "Voy a" cumplía su primer año, la bruja mala del "es que" cayó enferma y no pudo llevarle su regalo porque "es que" estaba en la cama con fiebre!!

Y así fue como "Voy a" no recibió su preciado regalo de cumpleaños y tuvo que desenvolverse en la vida sin su saco de "es que"s.

"Voy a" era un niño peculiar, un tanto extraño diría yo. ¡Tenía la mala costumbre de hacer preguntas! Y no preguntas corrientes, no, hacía preguntas consumidoras de "es que"s. Un día, por ejemplo, se encontró con un compañero de clase que lloraba sentado en un escalón:

- ¿Qué te ocurre? - le preguntó "Voy a".

- "Es que" me han puesto un cero en la redacción - contestó el niño entre sollozos.

- ¿Cómo ha sido eso?

- "Es que" no la entregué.

- ¿Qué pasó para que no la entregaras?

- "Es que" mi perro se puso a jugar y sin darse cuenta, la destrozó.

- ¿Quieres decir que tu perro destrozó tu redacción, no la entregaste, te han puesto un cero y ahora lloras?

Además de preguntar, a "Voy a" le gustaba resumir, aunque cuando resumía de esta manera, los niños se sentían incómodos...

- Sí, "es que"....- el niño rebuscó en sus bolsillos, ansioso por encontrar el "es que" adecuado.  Pero antes de que pudiera encontrarlo, "Voy a" lanzó su última pregunta, aquella con la que solía acabar las conversaciones...

- Y, ¿qué vas a hacer?

El niño sintió una punzada en el pecho, como si se ahogara. Abrió su mochila y revolvió ansioso su interior en busca de un "es que" que poder utilizar. Al fondo, debajo del estuche, encontró un "es que" pequeñito..

- "Es que" no me entiendes - respondió rápidamente y salió corriendo, no fuera a ser que "Voy a" le siguiera preguntando.

Este tipo de episodio se repetía con cierta frecuencia. Los niños procuraban meter cada día más "es que"s en su mochila pero, al final del día, tras una breve conversación con "Voy a", tan sólo quedaba el recuerdo del eco en su interior.

Los "es que"s se agotaban tan rápidamente que los niños y mayores del lugar comenzaron a usarlos cada vez con menos frecuencia, temiendo que se les acabaran.

La bruja mala del "es que", verde de rabia y amarilla de envidia, al ver que su poder iba disminuyendo día a día bajo las demoledoras preguntas de "Voy a" decidió presentarse ante él con un gran saco de "es que"s, los más lujosos y brillantes que tenía, dispuesta a regalárselos.

- ¿Qué quieres? - preguntó "Voy a" al verla llegar tan cargada.

- "Es que" no pude hacerte tu regalo el día de tu primer cumpleaños.

- Gracias, no importa - contestó "Voy a" con amabilidad.

- "Es que" tenía que habértelo dado pero "es que" estaba enferma. "Es que" hacía frío y no me abrigué lo suficiente. Sé que debería haberme abrigado pero "es que" estaba entretenida y no me di cuenta. "Es que" no me acordaba de que era tu cumpleaños ese día porque suelo anotarlo pero "es que" no encontraba el lápiz y lo dejé para más tarde.. - la bruja continuó dando explicaciones inconexas, usando "es que" tras "es que" hasta que, sin darse apenas cuenta, el saco que traía como presente para "Voy a", fue disminuyendo de tamaño.

"Voy a" estaba atento, escuchando cada una de sus palabras, mirándola con sus profundos ojos negros. La voz de la bruja se iba haciendo cada vez más y más aguda y su cuerpo parecía ir menguando a medida que los "es que"s de su saco iban saliendo para desvanecerse en el aire.

Finalmente, con voz serena pero firme y una dulce sonrisa en su cara, "Voy a" le dijo:

- No necesito tus "es que"s, bruja. He aprendido a asumir mis propias responsabilidades. Sé que hay cosas que no dependen de mí y las asumo, pero siempre encuentro algo que yo puedo hacer que sí depende enteramente de mí.  Me siento feliz de controlar mi propia vida, de tomar mis propias decisiones y de asumir las consecuencias de mis acciones. Y tú, ¿qué vas a hacer?

Nadie sabe a ciencia cierta qué ocurrió entonces. Algunos hablan de una fuerte tormenta que levantó a la bruja por los aires y se la llevó a otro lugar aún mucho más lejano. Otros dicen que se derritió quedando en el suelo, a los pies del niño, tan sólo sus medias de rayas y que por eso desde entonces puede verse dibujado un paso de cebra en ese mismo lugar. Lo cierto es que nunca más se supo de la bruja mala del "es que" y que, a partir de entonces, los niños que allí nacían no volvieron a recibir su preciado regalo en el día de su primer cumpleaños.

"Voy a" fue, poco a poco y a través de sus preguntas acabando con todos los "es que"s que aún quedaban. Y dedicó su vida a hacer que los habitantes de aquel lejano lugar aprendieran a tomar conciencia de su propia realidad, buscaran nuevas opciones y asumieran la responsabilidad de sus propios comportamientos.

Y tú, ¿qué vas a hacer?

Gema Sancho – Psicologa Española


Publicado por JEAC.

viernes, 27 de octubre de 2017

Consejos de Doña Carmencita

Doña Carmencita Montaño de la Torre, es una señora muy particular, tiene 89 años, más los que siempre se quitó, o sea que rayando en el centenario.
Activa, autosuficiente aún, sobretodo, muy, muy lúcida.
Dice que le ayuda que todos los días se toma un vaso de pisco, o de cerveza.
Ella radica en Lima.
Y un día, escuchando a su nieta comentar lo mal que estaban las cosas en su vida, en su trabajo, con su matrimonio, en el mundo, etc.
Se acercó a ella y le dijo:
"Mira m`ija, pa´que dejes de andar quejándote, te voy a dar unas cuantas sugerencias pa' que vivas bien, y no nomás sobrevivas...
¡Mírame a mí, estoy en la flor de la vida y me sigo riendo !

1.- Agradece por todo
No te quejes, dale gracias a Dios que estás, que sigues,  y que vives, nomás piensa que a un bola de idiotas ya se los llevó la pelona!

2.- Cuando puedas comer... come,
cuando puedas dormir... duerme,
cuando puedas disfrutar... disfruta,
cuando puedas trabajar ....trabaja,
y si aún puedes, échate unos traguitos, juega con los hijos, haz el amor o ponte a silbar o a cantar en el baño y dá gracias a Dios porque tienes salud.
No te la pases quejando,
¡¡ ayyy si hubieraaaa!, ¡¡ayyyy les di! ...¡ayyy si tuviera... ¡cuánto  sacrificio!, ¡no m'ijita, altas y bajas siempre han habido y siempre habrán¡

3.- Si en la noche no puedes dormir,
si estás vuelta y vuelta en la cama,
pues párate y ponte a hacer algo, arregla un cajón, plancha tu blusa pa’ mañana, ponte a leer,
porque si te quedas acostada con los ojos pelones vas a pensar puras tonterías!

4.- Los problemas grandotes, esos que son del mundo, y que se oyen en la televisión, que si se está calentando el planeta, que si a tal país ya se le llevaron los dineros, que si los narcos.....
¿esos m'ija?, mándalos a la mierda! ¡¡no los vas a arreglar tú¡¡
Mas aun ni les entiendes, no te hagas pelotas!! Deja que los que pueden, los arreglen.
Pero tú ...ocúpate de los que se ven más chiquitos, esos que sí están en tus manos.
Despierta, aunque sea a ratos, atiende a esos, los demás que se jodan!!

5.- Si te dan... agarra todo lo que te den.
Agárralo, aprovéchalo, así sea  un beso o una pendejadita, porque uno vive pensando que las cosas las genera uno, pero no sabes de qué forma te llegan ...así que tú agarra y no te sientas mal!

6.- ¡Ahhh! pero eso sí.. ¡ No agarres lo que no es tuyo !
ni la bicicleta, ni la joya, ni la bolsa, ni el dinero, ni al marido o amante de otra, lo ajeno respétalo, es de otra, cada quien tiene lo suyo, lo que se gana y lo que se merece!

7.- Lo que hagas hazlo con ganas, con muchas ganas y mucho gusto y hazlo bien o no lo hagas.
Y déjate de tonterías, olvídate de las envidias, tú ...a lo tuyo

8.- Cuídate de los vivos y aléjate de los idiotas, fíjate bien como son, conócelos y nunca seas como ellos..
Ayuda y escucha a tus amigos.
No hables mal de la gente, ni de los vivos ni de los idiotas, sé orgullosa, pero no seas arrogante ni prepotente.
Sé humilde, no sumisa, sé valiente, no imprudente.
Cuando ganes, sonríe, cuando pierdas, no armes un lio  y si te da la gana ....llora.

9..- Nunca te preocupes por lo que no tienes, por lo que no puedes comprar, cuántas señoronas que tienen todo el dinero del mundo están en la cárcel, enfermas de la cabeza o guardadas en un hospital, asustadas e inseguras, o tienen un marido abusivo que les pega a diario, no son felices, no saben comunicarse, no tienen una familia como la tuya.
Tú tienes algo más valioso que es ....tu gente y tu salud,
¿èsas? ¡no tienen madre!
10.- Manda al carajo a la muerte,
que sea ella la que se preocupe por no poderte llevarte y no seas tú ...la que se preocupe porque ya te va a llevar!
¿Así ? ¿o más claro?
Y por último mi'jita, si la vida te da limones .........
tú... pide  ¡pisco !o !tequila!
 
Guarda a cada persona en tu corazón, porque un día tú te puedes acordar y percibir que perdiste un diamante, cuando estabas muy ocupado coleccionando piedras y tu querida para mi eres un diamante......saludos.

Tomado de la web.


Publicado por JEAC.

lunes, 23 de octubre de 2017

La piedra preciosa


Un monje andariego se encontró, en uno de sus viajes, una piedra preciosa, y la guardó en su bolsa.
Un día se encontró con un viajero y, al abrir su bolso para compartir con él sus provisiones, el viajero vio la joya y se la pidió. El monje se la dio sin más.
El viajero le dio las gracias y marchó lleno de gozo con aquel regalo inesperado de la piedra preciosa que bastaría para darle riqueza y seguridad todo el resto de sus días.
Sin embargo, pocos días después volvió en busca del monje mendicante, lo encontró, le devolvió la joya y le suplicó:
"Ahora te ruego que me des algo de mucho más valor que esta joya. Dame, por favor, lo que te permitió dármela a mí".

Autor desconocido.


Publicado por JEAC.

martes, 17 de octubre de 2017

Guerras calladas


Hoy es el Día contra la pobreza.
La pobreza no estalla como las bombas, ni suena como los tiros.
De los pobres, sabemos todo: en qué no trabajan, qué no comen, cuánto no pesan, cuánto no miden, qué no tienen, qué no piensan, qué no votan, en qué no creen.
Sólo nos falta saber por qué los pobres son pobres.
¿Será porque su desnudez nos viste y su hambre nos da de comer?

Tomado del libro “Los hijos de los días” de Eduardo Galeano.


Publicado por JEAC.

viernes, 13 de octubre de 2017

La residencia de Dios


Un día un niño quiso saber quién era Dios, así que fue a preguntarle al sacerdote de su tribu,  pero este no pudo darle una respuesta satisfactoria.
Apenado el niño por no encontrar una verdadera respuesta, decidió ir a recorrer el mundo para encontrar la verdad
Dejando atrás su pequeña aldea, se fue, muy decidido a no volver, hasta encontrar lo que andaba buscando.

Recorrió muchos lugares, valles y desiertos, tuvo que afrontar diversos peligros, y se encontró con mucha gente culta, pero nadie sabía con certeza como responder a la pregunta: “¿Sabes quién es Dios?”
Un día llegó a los pies de una montaña en donde vivía un viejo y sabio ermitaño.

Agotado por su búsqueda sin respuesta, el niño que ahora era un joven alto y fornido; decidió hacer un último intento y le pregunto al sabio: “¿Sabes quién es Dios?”, a lo que el sabio respondió: “Dios es esa energía vital de la cual todos nacemos, Dios es esa fuerza de amor y felicidad que ríe junto a nosotros, Dios es ese espíritu de rocío que llora a nuestro lado cuando nos sentimos más desolados. Algunos piensan que es quién nos ilumina y nos permite conocernos a nosotros mismos a través del yoga, la meditación, la oración y el silencio; otros creen que es un padre creador, que nos quiere y nos ama; y hay quienes están convencidos que Dios es un juez implacable y que necesitan complacerlo, para que no deje caer sobre ellos el peso de su cólera”.
La verdad es que para descubrir quién es Dios, tienes que escuchar la voz de tu corazón, ya que Dios vive en lo más hondo de nuestro ser, y a cada uno se nos presenta de una forma única e intima, por lo que solamente tú puedes descubrir a Dios.

Feliz el joven, porque finalmente encontró la respuesta que andaba buscando, dio gracias al ermitaño y volvió a su aldea, sabiendo quien era Dios, y que cuando lo necesitara, solo tenía que buscar dentro de sí, y ponerse en contacto con lo más intimo de su ser.

Autor desconocido.


Publicado por JEAC.

sábado, 7 de octubre de 2017

La Televisión


Ver televisión es la actividad (o más bien la inactividad) de esparcimiento predilecta de millones de personas del mundo entero. Al cumplir los 60 años, el estadounidense común habrá pasado 15 años de su vida delante de la pantalla del televisor, y las cifras de otros países son semejantes.

Para muchas personas, la televisión es "relajante". Si observamos atentamente, nos damos cuenta de que mientras más tiempo mantenemos la atención enfocada en la pantalla, más se suspende la actividad del pensamiento y más tiempo pasamos viendo solamente la entrevista, el programa de juego, la comedia o hasta los comerciales sin generar un solo pensamiento. No solamente olvidamos por completo nuestros problemas, sino que nos liberamos de nosotros mismos transitoriamente. ¿Qué podría ser más relajante que eso?

¿Entonces es la televisión un medio para crear espacio interior? ¿Nos ayuda a estar presentes? Desafortunadamente no es así. Si bien la mente suspende su actividad durante períodos prolongados de tiempo, se conecta con la actividad mental del programa de televisión. Se conecta con la versión televisada de la mente colectiva y entra a pensar esos pensamientos. La mente está inactiva únicamente en el sentido de no generar sus propios pensamientos. Sin embargo, está absorbiendo continuamente los pensamientos y las imágenes provenientes de la televisión. Esto induce una especie de estado de trance y mayor susceptibilidad, parecido al de la hipnosis. Es por eso que es ideal para manipular "la opinión pública", como lo saben bien los políticos, los grupos de interés y los anunciantes. Es por eso que pagan millones de dólares para sorprendernos inermes en ese estado de receptividad. Buscan reemplazar nuestros pensamientos por los de ellos, y por lo general lo logran.
Así, mientras vemos televisión, la tendencia es a caer por debajo del pensamiento en lugar de elevarnos por encima de él. En esto, la televisión se parece al alcohol y a ciertas drogas. Si bien nos libera transitoriamente del yugo de la mente, el precio también es alto: la inconsciencia. Lo mismo que las drogas, la televisión tiene una cualidad adictiva grande.

Tomamos el control para apagar el aparato y en lugar de hacerlo comenzamos a repasar todos los canales. Media hora o una hora después todavía estamos viendo y recorriendo los canales. Es como si el botón de apagado fuera el único que el dedo no logra oprimir. Continuamos pegados al aparato no porque algo interesante atrae nuestra atención, sino precisamente porque no hay nada interesante para ver. Una vez atrapados, mientras más trivial y más sin sentido, más adictiva se vuelve. Si fuera interesante y desafiara el intelecto, llevaría a la mente a pensar nuevamente, lo cual sería más consciente y preferible a un trance inducido por un aparato. Entonces las imágenes de la pantalla no mantendrían totalmente cautiva nuestra atención.

Si el contenido del programa es de cierta calidad, puede contrarrestar hasta cierto punto, o incluso deshacer, el efecto adormecedor del medio de la televisión. Hay algunos programas que han sido de gran ayuda para muchas personas, les han cambiado la vida para bien, les han servido para abrir el corazón y les han ayudado a alcanzar el estado de conciencia. Hay incluso ciertas comedias que, aunque no tratan ningún tema en particular, son espirituales sin saberlo porque nos muestran una caricatura del ego y de la sinrazón humana. Nos enseñan a no tomarnos nada demasiado en serio, a vivir la vida con despreocupación y, por encima de todo, enseñan por medio de la risa. La risa es extraordinaria como factor liberador y también curativo. Sin embargo, en la mayoría de los casos, la televisión continúa bajo el control de personas totalmente sometidas al ego, de tal manera que continuamos bajo el control de esa segunda intención de adormecernos, es decir, de sumirnos en la inconsciencia. Sin embargo, el medio de la televisión encierra un potencial enorme, todavía inexplorado.

Debemos evitar los programas y los comerciales que nos agreden con una secuencia acelerada de imágenes que cambian cada dos o tres segundos o menos. El exceso de televisión y de esos programas en particular es el causante en gran medida del trastorno del déficit de atención, una disfunción mental que afecta a millones de niños del mundo entero.

Esos períodos breves de atención se traducen en percepciones y relaciones vacuas e insatisfactorias. Todo lo que hagamos estando en ese estado carece de calidad, porque la calidad requiere atención.

Ver la televisión con frecuencia y por períodos prolongados no solamente nos sume en un estado de inconsciencia sino que nos induce a la pasividad y nos agota la energía. Por consiguiente, en lugar de ver cualquier cosa, elija los programas que desee ver. Cada vez que recuerde, sienta la vida dentro de su cuerpo mientras está frente a la pantalla.

Tome conciencia de su respiración periódicamente. Aparte los ojos de la pantalla a intervalos regulares para que ésta no se apodere por completo de su sentido de la vista. No suba el volumen más de lo necesario para que la televisión no se apodere de su sentido de la audición. Oprima el botón de silenciar el aparato durante los comerciales. Asegúrese de no dormirse inmediatamente después de apagar o, peor aún, de quedarse dormido con el televisor encendido.

Eckhart Tolle.


Publicado por JEAC.

martes, 3 de octubre de 2017

Distancia


La distancia solo habla de un espacio,
un espacio que algún día, estuvo lleno.

Lleno de dulces historias,
esas historias solo llenan ese espacio.

Historias que son una distancia,
esa distancia es el camino recorrido.

El camino recorrido por cada uno que formó historias,
historias que dejamos en nuestro camino.

Dulces historias que aún...
se siguen escribiendo...
Benny Díaz.


Publicado por JEAC.