domingo, 26 de agosto de 2018

Qué es el enojo?


¿Qué es el enojo?...
¿Por qué se experimenta el enojo?...
El enojo es una emoción que surge cuando "no te gustan las cosas que suceden en tu vida". Cuando no deseas que las cosas que suceden en tu vida sean como son, entonces estás en contra de lo que es... no aceptas, pones resistencia, hay lucha interna, y ahí no hay paz.
El deseo es la causa de tu enojo, pero profundizando aún más, ¿quién es el que desea?,  ¿a quién no le gustan tales cosas?
Al "yo personal" que surge de la identificación con el cuerpo-mente.

Cuando crees que eres el cuerpo y la mente, surge una identificación,  un sentido de "yo", un individuo separado, también llamado ego o "yo personal". Este "yo personal" se basa en función de los juicios mentales; etiquetando como agradables y placenteras aquellas cosas que le causan placer y alegría; y etiquetando como desagradables y dolorosas aquellas cosas que le causan incomodidad y dolor.
Por tanto, todo aquello que se juzga como bueno o malo, en función del estado de conciencia que el "yo" tenga, causará una respuesta emocional agradable o incómoda. De aquí surgirá el deseo de que todo aquello que causa incomodidad y dolor debe ser rechazado.

Para trascender dicha incomodidad o dolor, hay que ir a la raíz de la misma, que es la identificación, el "yo personal". Solo cuando se ha trascendido el "yo personal", ya no hay reacción emocional, únicamente queda el sentido de Ser, la naturaleza del cual es paz, equilibrio, armonía, amor, sabiduría y serenidad.
Para trascender el "yo personal" o ego, hay que vivir como el observador, sin involucrarte en tus pensamientos, simplemente vivir desapegado de ellos; es decir, no hay que buscar un sentido de "yo" en los pensamientos, tan sólo ser eso que es consciente de los pensamientos.

De esta manera, vivirás desapegado y desidentificado de tu mente, y por tanto, no generarás respuestas emocionales, y como consecuencia, no habrán juicios ni deseos. Permanecerás alerta y consciente de todo lo que es, con total aceptación y comprensión de este experimentar.
 
Fuente: Camino al Despertar

Publicado por JEAC.

miércoles, 15 de agosto de 2018

Las cuatro esposas


Hace muchos años, existió un rey que tenía cuatro esposas.
De las cuatro, él amaba más a la cuarta, misma a la que complacía en todo y vestía con elegantes vestiduras, a ella siempre le daba lo mejor.
A la tercera, también la amaba pero no tanto como a la cuarta, sin embargo, era a ella a quien exhibía en los reinos vecinos pero siempre con el temor de que algún día se cansara de él y se fuera con otro.
Pero este rey también amaba a su segunda esposa, quien era su mayor confidente y a la cual admiraba por ser paciente con él, buena y bondadosa.
Cuando al rey se le presentaba alguna dificultad, siempre recurría a ella para que esta le ayudara a salir adelante, ella era su fortaleza.
Mientras tanto, su primera esposa lo amaba mucho más que las otras tres, pero por desgracia él a ella no la amaba aun cuando este fuera una compañera muy leal y le hubiera ayudado a mantener la riqueza y el reino, apenas y la miraba.
En una ocasión, el rey enfermó de gravedad, sólo le quedaban un par de días con vida.
En sus momentos de reflexión, pensó: ¨por ahora tengo cuatro esposas conmigo, pero cuando muera, me quedaré solo¨.
Luego de ello, buscó a su cuarta esposa y le preguntó lo siguiente:
¨Te amo más que a las demás, siempre te he dado las mejores vestimentas, lujos y he cuidado de ti con gran esmero. Ahora me encuentro muy enfermo, al borde de la muerte y quisiera saber si estarías dispuesta a ser mi compañera y seguirme más allá de la eternidad¨.
A lo que la cuarta esposa respondió:
¨Ni que estuviera loca¨, y entonces se alejó del rey sin querer saber más nada de él.
Su respuesta le dolió en lo más profundo de su ser pero su consuelo es que aún tenía tres esposas más, por lo que decidió acudir con la tercera y preguntarle:
“Toda mi vida te he amado, ahora estoy tan enfermo que me queda poco tiempo de vida, quisiera saber si estarías dispuesta a ser mi eterna compañera y seguirme”.
La tercera esposa respondió:
“Por supuesto que no”, dijo fríamente la mujer, “aun soy muy joven y si tu mueres, pienso volverme a casar”.
Su corazón se rompió aún más, no podía creer lo que sus esposas estaban respondiendo ante su pregunta.
 Entonces decidió recurrir a la segunda y preguntarle:
 “Cada vez que necesito ayuda recurro a ti y siempre has estado para mí. Quisiera saber si al morir podrías seguirme y ser mi eterna compañera”.
A ello la segunda esposa respondió:
“No creo poder ayudarte esta vez con lo que me pides, sin embargo, puedo prometerte que te daré un digno entierro”.
Con esta respuesta el rey quedó totalmente devastado, parecía que su gran mundo caía encima de él y entonces escuchó una suave voz decir:
“Yo me iré contigo a donde quiera que vayas y te acompañaré eternamente”, dijo su primera esposa.
El rey volteó la vista y encontró a una mujer desgastada por los años, sumamente delgada y que lucía bastante agotada. Afectado por los hechos, el rey con voz derrotada expresó:
¨Debí ofrecerte lo mejor cuando aún podía y entenderte cuando tuve la oportunidad¨.

En la vida, todos tenemos cuatro esposas.
La cuarta es nuestro cuerpo. Sin importar el tiempo y lo invertido en él para hacerlo lucir radiante, al final nos terminará dejando al fallecer.
La tercera, son la condición social, la riqueza y posesiones. Al morir, estos irán a parar a alguien más.
La segunda esposa, es la familia y los amigos. Sin importar lo mucho que nos amaron o apoyaron, al final lo único que podrán hacer por nosotros será darnos un digno entierro.
Y nuestra primera esposa es el alma. Nos pasamos la mayor parte de nuestra vida gastando energía en conseguir fortuna, poder y lujos por tan sólo alimentar nuestro ego. Al final, aunque la hayamos ignorado siempre, nuestra alma será quien nos acompañe más allá de la eternidad.
Así que, es momento de cuidar nuestra alma, fortalecerla y cultivarla, que al final, será la única que nos acompañará cuando nadie más lo haga. Es momento de dejarla brillar, ¡es el mejor regalo que puedes hacerle al mundo!

Tomado de la web.


Publicado por JEAC.

domingo, 5 de agosto de 2018

Comprender


Un maestro y su discípulo caminaban por un prado. En su paseo Iban oyendo las voces de distintas criaturas: el mugido de las vacas, el trinar de los pájaros, el balar de las ovejas, el relinchar de las caballerías…
-Si tan sólo pudiera comprender un instante lo que dicen -dijo en un suspiro el discípulo refiriéndose a los animales.
Mucho más importante para ti sería si tan sólo pudieras comprender un instante la verdadera esencia y significado de lo que tú mismo dices -respondió el maestro.

Autor desconocido.


Publicado por JEAC.

lunes, 23 de julio de 2018

Con una sonrisa...


El mundo parece más lindo cuando uno lo mira  con una sonrisa en los labios:

Sonríe un poco ahora y después también, eso iluminará tu vida.

Puedes ver el lado bueno o puedes no verlo.
No camines abrumado, con pesimismo y desánimo;

Trata de que tus compañeros se alegren de que hayas nacido.

Se necesitan más músculos para fruncir el ceñir que para sonreír.

Además, la risa trae aparejados otros resultados terapéuticos muy útiles.

La sonrisa envía endocrinas al cerebro que producen una sensación de bienestar y calma.

Energiza el cuerpo.

Arranca la mente de la depresión y la concentra en nuevas metas, sueños y triunfos.

Hace que el tiempo pase más veloz y que las tareas cotidianas sean más llevaderas.

Además, cuando la risa se comparte con los amigos y la familia ayuda a construir relaciones.

Cuando culmina un día agitado y agotador, un hogar feliz es un refugio para todos los miembros de la familia, jóvenes o viejos.

¡Descubra hoy un motivo para reírse con todas las ganas!

No hay día más perdido que aquel en que no hemos reído.

Keysi Polanco.


Publicado por JEAC.

miércoles, 18 de julio de 2018

El maestro Tabárez












El MAESTRO TABÁREZ: gane o pierda, siempre un ejemplo.
Uruguay se fue en cuartos de final del Mundial de Rusia. Pero dejó la imagen del equipo aguerrido de siempre. Fruto de un país con apenas tres millones de habitantes (la población de La Matanza, Lomas de Zamora y Quilmes sumadas), su entrenador logró la increíble cifra de 184 encuentros al frente de su selección.
A los 71 años, a Oscar Washington Tabárez Sclavo, el Maestro, lo acompaña un bastón adonde vaya. El sindrome de Guillain Barré que padece lo obliga a apoyarse en él. Así se lo vio en Rusia, donde el director técnico llevó a la selección uruguaya hasta los cuartos de final. Dio un paso más que la Argentina, y cayó frente al mismo rival, Francia, hoy clasificado a la final.
Pero no son los logros conseguidos –aunque pudo gritar campeón de América en nuestro país, en el año 2011–, sino el camino que ha sabido recorrer para alcanzar un reconocimiento unánime.
Debe ser porque más que un entrenador, Tabárez sigue siendo aquel docente que enseñaba en los barrios de Cerro, Paso de la Arena (donde vive otro uruguayo admirable, Pepe Mujica) y La Teja. Sólo así se explica el respeto reverencial que le profesan sus dirigidos, muchos figuras estelares en los grandes equipos europeos; galardones como el de Campeón del Deporte de la Unesco; y el récord que ostenta: es el técnico con más partidos al frente de un equipo nacional, 184, dejando en franca evidencia que la continuidad en la tarea es clave para alcanzar objetivos.
Tras la derrota frente a los galos, declaró: "Nos faltó lo que a cualquier equipo cuando pierde. El rival nos superó y nos ganó bien, hay que felicitarle". Estuvo lejos de cualquier excusa, como lamentablemente se escuchó luego de la eliminación de nuestro equipo.
Sobre su continuidad, no presionó: "HOY SE ME TERMINA EL CONTRATO Y NO VOY A HABLAR DEL TEMA. NUNCA ME GUSTÓ HACER LOBBY NI NADA POR EL ESTILO, IRÍA EN SENTIDO CONTRARIO A TODO LO QUE HEMOS HECHO HASTA AHORA".
Quizás hoy el bastón lo sostenga a él. Pero el Maestro sigue –ya en el final de su carrera–, sosteniendo un mensaje de dignidad.

Por Ricardo A. Barceló.


Publicado por JEAC.

jueves, 12 de julio de 2018

Qué camino tomo?


Muchas veces la vida es incierta. Nos presenta dilemas que es muy difícil dilucidar. Cuando la incertidumbre es alta y no sabemos qué camino tomar debemos considerar que de la presión nada bueno surge. Sentirnos presionados porque estamos obligados a decidir, porque hay poco tiempo, o por la razón que sea, suele agravar las cosas. En esos casos, lo mejor es ponernos cómodos con la vida, y darnos el tiempo necesario para que podamos ver y vivir las opciones, hasta que nuestro mismo cuerpo nos indique qué camino tomar. Dicen que crisis es cuando las preguntas no pueden responderse. En esos casos lo mejor es tolerar la tensión hasta que el tiempo nos permita construir una decisión.
-La verdad es que no tengo nada claro el tema.
-Por qué?, preguntó el Maestro.
-Por un lado tengo una buena vida, de la que no me puedo quejar. Pero las circunstancias que vivo parecen abrir ciertas puertas, cerrar otras, y no sé muy bien qué camino tomar.
-¿Y qué es lo que te preocupa?
-Justamente eso; no saber para donde correr.
-¿Cuáles serían las opciones?
-Ni siquiera las tengo bien claras. Por un lado estaría la posibilidad de hacer algo más vocacional que siempre me atrajo, aunque mal remunerado. Por el otro, seguir haciendo lo que hago ahora. Si bien es menos trascendente, me permite un desarrollo económico, algo que para mí es importante.
El Maestro reflexionaba en silencio. El discípulo, algo ansioso, continuó.
-Ya sé que me vas a decir que el dinero no es importante…
-Nunca te diría eso. El dinero, es importante. En todo caso, me preguntaba qué habría en lo profundo de cada alternativa. Las superficies suelen ser engañosas.
-¿Qué quieres decir?
-Pueden confundirnos con falsas motivaciones. Los típicos espejismos que vemos los seres humanos.
-¿Cuáles podrían ser?
-Muchas de nuestras motivaciones profundas están relacionadas a nuestras carencias. Y de ellas, la búsqueda de reconocimiento es la más frecuente. Cuando no somos conscientes de nuestras carencias, éstas nos dominan por completo. Si en cambio, las reconocemos, tenemos algunas chances de elegir con más libertad y con más verdad.
-¿Qué te hace pensar que algo vocacional podría esconder una búsqueda de reconocimiento?
-Porque ese tema siempre está. Y cuando lo negamos es peor. ¿Harías esa actividad vocacional si supieras que vas a tener un lugar de poca exposición, o en el que no serás reconocido?
El discípulo se quedó callado. Era evidente que se trataba de un punto sensible. Ante el prolongado silencio, el Maestro prosiguió.
-Esa pregunta es central. Aunque ningún ser humano es indiferente al reconocimiento, si percibimos que ese es nuestro motor oculto, deberíamos analizar bien el caso.
-¿Para qué?
-Para no equivocarnos tanto. Negar que la búsqueda de reconocimiento nos resulta central, nos lleva por mal camino. Pero reconocerla y minimizar lo que puede llegar a condicionarnos, también puede perjudicarnos mucho.
-¿Por qué?
-El primer caso es obvio; no hay peor enfermo que el que no lo admite. Sin embargo, con frecuencia observo que la mayoría de los que reconocemos nuestras enfermedades, simplificamos la cura. Personas que reconociendo su debilidad humana, consideran que con su voluntad alcanza. Como si bastara con una orden para que esa carencia dejara de condicionarnos.
-Y no es así…
-¿Pudiste sobreponerte a tus condicionamientos decretando el cese de esas pulsiones? Negar un problema es siempre la peor alternativa. Pero reconocerlo, no lo resuelve. Es solo un primer paso importantísimo. Pero como el camino es largo y cuesta arriba, la mayoría de las personas no quiere recorrerlo.
-¿Me estás diciendo que dejo mis actividades y vengo acá sin tener ganas de curarme?, -provocó el discípulo.
-Por supuesto, -le contestó el Maestro sin inmutarse. La mayoría de las personas no quieren curarse. Solo pretenden aliviar los síntomas.
El discípulo acusó el golpe. Percibía verdad en aquellas palabras. Después de un rato callado, preguntó:
-¿Y qué me aconsejarías frente al dilema que tengo?
-No niegues tu búsqueda de reconocimiento, haciendo como si no tuvieras ese problema. Pero mucho menos creas que eres un ser espiritual que con su sola voluntad se pone por encima de las debilidades humanas.
-¿Y frente a las opciones que tengo?, -repreguntó el discípulo algo ansioso.
-Eso es algo que vos tendrás que descubrir. No esperes una respuesta clara y contundente porque si la tuvieras no estarías en esta situación. Simplemente presta atención a pequeños signos de por dónde puede pasar tu camino y por dónde no. Pequeñas signos. Solemos esperar señales imponentes, cuando en realidad, la vida nos vive hablando en voz baja. Solo después de años de sordera, empieza a gritarnos para ver si entendemos algo. Para ese entonces los costos suelen ser altos.
-¿Cómo se presentan esas pequeñas señales?
-Observa qué actividades te da alegría hacer, y cuáles no. En qué reuniones estás contento, y cuáles sentís que son tóxicas, que te envenenan el alma.
-Ufff…qué buenas referencias.
-Piensa con qué personas y con qué jefe podrías aprender mucho. Con quién te gustaría trabajar para vivir una experiencia rica.
-Nunca lo había pensado en esos términos.
-Es que en el fondo siempre estuviste tan preocupado por llegar a la meta que no te quedó mucha energía para conectarte con la experiencia o los compañeros de ruta. Paradójicamente, ahí está la mayor riqueza.
-Pensar en trabajar con alguien del que pudiera aprender me produce alegría.
-Y sí; aflojar la exigencia de tener que llegar te puede permitir relajarte un poco y aprender algo.
-Es que vivo con un sentido de urgencia, -se sinceró el discípulo.
-Cuéntame…
-Correr, apurarme, porque si no no voy a llegar.
-¿A dónde?
-A la cima.
-¿A la cima de qué?
-No sé, del universo…, dijo el discípulo entre risas.
-Es muy difícil tomar buenas decisiones si siempre te sentís urgido. La vida a veces nos pone en situaciones límites; pero si vivís como si todo el tiempo estuvieras en una situación extrema es imposible decidir bien. Ni hablar de tener una buena vida.
-¿Y cómo hago?
-Finalmente nuestra identidad siempre se termina manifestando. Así que no te presiones por hallar tu destino lo antes posible. Alcanza con que te aflojes un poco y confíes en que los vas a encontrar. Escapa del ahora o nunca.
-¿Y cómo hago para saber qué camino tomar?
-Imagínate viviendo cada opción. Piensa cómo sería tu vida el próximo año si transitaras ese camino. También, dentro de cinco años. Esto último sirve para descartar, ya que lo que puede convenirnos en el corto plazo, no se sostiene en el largo plazo. Conozco gente que meditando en su vida dentro de cinco años tomó la decisión de separarse. Imaginar ese horizonte les sirvió para tomar conciencia que no querían seguir con su pareja.
-Resumiendo, -dijo el discípulo entre risas. -Elegir el camino en donde perciba pequeñas señales de que transitarlo me da alegría. Salirme de la sensación de ahora o nunca, porque solo complica más las cosas. Buscar a dónde puedo aprender más, qué camino me interesa, me da ganas de recorrer. Imaginarme transitando el camino, y visualizar a donde no querría estar en cinco años…
El Maestro lo miró con ternura ya que no era adepto a las fórmulas. Sin embargo, percibiendo que su interlocutor buscaba ideas rectoras, a modo de cierre, le dijo:
-A cierta edad, las buenas decisiones se toman más con el corazón que con la mente. Muévete en dirección a aquello que te conmueva.

Tomado de la web.


Publicado por JEAC.

miércoles, 4 de julio de 2018

El fútbol según Galeano


La historia del fútbol es un triste viaje del placer al deber. A medida que el deporte se ha hecho industria, ha ido desterrando la belleza que nace de la alegría de jugar porque sí.
En este mundo del fin de siglo, el fútbol profesional condena lo que es inútil, y es inútil lo que no es rentable.
A nadie da de ganar esa locura que hace que el hombre sea niño por un rato, jugando como juega el niño con el globo y como juega el gato con el ovillo de lana: bailarín que danza con una pelota leve como el globo que se va al aire y el ovillo que rueda, jugando sin saber que juega, sin motivo y sin reloj y sin juez.
El juego se ha convertido en espectáculo, con pocos protagonistas y muchos espectadores, fútbol para mirar, y el espectáculo se ha convertido en uno de los negocios más lucrativos del mundo, que no se organiza para jugar sino para impedir que se juegue. La tecnocracia
del deporte profesional ha ido imponiendo un fútbol de pura velocidad y mucha fuerza, que renuncia a la alegría, atrofia la fantasía y prohibe la osadía.
Por suerte todavía aparece en las canchas, aunque sea muy de vez en cuando, algún descarado carasucia que sale del libreto y comete el disparate de gambetear a todo el equipo rival, y al juez, y al público de las tribunas, por el puro goce del cuerpo que se lanza a la prohibida aventura de la libertad.

Tomado del libro de Eduardo Galeano “El fútbol a sol y a sombra”


Publicado por JEAC.