jueves, 24 de septiembre de 2026

La enseñanza de Antígona

 

Sófocles estrenó esta tragedia en el año 441 antes de nuestra era, y sin embargo el conflicto que plantea no ha envejecido ni un solo día. Antígona no niega que Creonte tenga autoridad legal; lo que niega es que esa autoridad sea absoluta, que pueda extenderse sin límite sobre convicciones morales que ella considera superiores a cualquier decreto humano. Esa distinción —entre lo que es legal y lo que es justo, entre la ley escrita y la ley que cada conciencia reconoce sin que nadie se la enseñe— sigue siendo el fundamento filosófico de cada movimiento de desobediencia civil que ha existido desde entonces.

Cuando alguien hoy se enfrenta a una norma que considera injusta y decide desobedecerla públicamente, aceptando las consecuencias en lugar de ocultarse, está repitiendo, casi palabra por palabra, el gesto que Antígona hizo por primera vez frente a Creonte hace casi dos mil quinientos años. La tragedia no está en que ella tuviera razón o no la tuviera. Está en el precio que ambos bandos, la ley y la conciencia, terminaron pagando por no encontrar, a tiempo, un punto donde pudieran ceder el uno frente al otro.

Tomado de la web.

Publicado por JEAC.

lunes, 24 de agosto de 2026

La Escuela de la vida

 

En la Escuela de la vida, nadie te pregunta si quieres inscribirte.

Basta con nacer y ya estás matriculado.

No hay uniformes ni pupitres asignados.

Y el año escolar, nunca termina.

Lo curioso es que, en esta Escuela, somos alumnos y Profesores.

Donde el gran maestro, es el tiempo: ese Profesor exigente, paciente y a veces severo. No avisa de los exámenes.

Un día te despiertas y ahí está el examen en el pupitre. Y si no has estudiado, no tiene sentido pedir un nuevo examen.

Algunas materias son fáciles:

* El amor,

* La amistad,

* La alegría.

Otras requieren más esfuerzo:

* La paciencia,

* La tolerancia,

* El perdón.

También hay materias que preferiríamos NO cursar:

* el dolor,

* la pérdida,

* la soledad.,

* la enfermedad

* la traición

Pero es a través de ellas que el aprendizaje se profundiza,

El Director de la Escuela, es DIOS, tiene una forma muy particular de preparar las clases.

A veces enseña desde el cariño; otras, desde la dificultad.

Y así acumulamos calificaciones, sin una boleta impresa, pero con un registro invisible en nuestros corazones.

En el conflicto, aprendemos a valorar la paz.

En la escasez, descubrimos lo suficiente.

Al presenciar la injusticia, practicamos la empatía.

Y en la vida diaria, aprendemos el difícil arte de AMAR AL PRÓJIMO, un Curso, que algunos repiten durante años, sin llegar a dominar.

En esta Escuela, No hay vacaciones.

No suena la campana para terminar el día.

Cada día es una nueva lección.

Y quizás, el Diploma final sea la serenidad de mirar atrás y decir:

¡Aprendí!

Cometí errores, pero ¡aprendí!

Vive esta lección hasta el último capítulo.

AUTOR: Tú y nadie más que tú.

Tomado de la web.

Publicado por JEAC.


viernes, 17 de julio de 2026

El sable de Belgrano

 

La batalla de Ayohuma ha finalizado. Los dieciocho cañones dirigidos magistralmente por los tenientes coroneles realistas Casimiro Valdés y Miguel Mujía han devastado a las filas patriotas de Manuel Belgrano, que ahora dirige la retirada de su ejército hacia Jujuy.  

Tras días de cabalgata, Juana Azurduy encuentra el improvisado campamento del "chico majadero", como le dicen a Belgrano debido a su gran dinamismo. 

Él sale al encuentro de la jefa altoperuana.  A pesar de su tristeza y lo abatido en qué se encuentra su cuerpo y su espíritu, le dedica una mirada, una sonrisa y la estrecha en un abrazo que habla de respeto. Belgrano regresa a su tienda y vuelve al encuentro de Juana con su sable en mano. Belgrano pone en manos de tan valerosa mujer el sable que lo acompañó durante la gesta emancipadora. Es una forma de reconocimiento por el sacrificio, por su heroísmo y por su incansable lucha al lado de su gente, los que hace tres siglos sufren la expropiación de sus tierras y el desprecio de los funcionarios coloniales y las clases acomodadas. 

Juana agradece el gesto de parte del tan noble creador de la bandera. No será la única vez en qué los hombres reconozcan en ella su liderazgo y su lucha. 

Tomado de la web.

Publicado por JEAC.


domingo, 7 de junio de 2026

El lápiz sigue siendo lápiz

 

EL LÁPIZ SIGUE SIENDO LÁPIZ… ALGUNAS PERSONAS NO 

El lápiz de madera ha sobrevivido a la tecnología con mucha más dignidad que algunas personas. 

Y aunque parezca una frase simple, golpea fuerte. 

Porque el mundo cambió.

Llegaron las pantallas.

Los celulares inteligentes.

Las computadoras.

La inteligencia artificial.

Las aplicaciones que hacen en segundos lo que antes tomaba horas. 

Y aun así, el lápiz sigue ahí. 

Sencillo.

Útil.

Humilde.

Sin presumir.

Sin hacer ruido.

Sin perder su esencia. 

El lápiz no necesitó aparentar ser otra cosa 

para seguir valiendo.

No tuvo que cambiar su alma para adaptarse.

No tuvo que traicionarse para sobrevivir. 

Pero muchas personas sí. 

Por un poco de atención, cambian sus valores.

Por encajar, niegan lo que son.

Por dinero, venden su palabra.

Por 'likes', fabrican una vida falsa.

Por conveniencia, olvidan quién estuvo con ellos 

cuando no tenían nada. 

La verdad es cruda: 

Hay objetos que envejecen con dignidad…

y personas que se modernizan perdiendo el alma. 

El lápiz sigue cumpliendo su propósito: 

Escribir, Corregir, Crear, Dejar Huellas.

En cambio, algunos viven borrando 

su propia identidad 

para parecer interesantes ante los demás. 

Se llenan de tecnología, pero se vacían de humanidad.

Tienen mejores celulares, pero peores conversaciones.

Tienen más contactos, pero menos lealtad.

Tienen más exposición, pero menos profundidad.

Tienen más acceso a todo, pero menos respeto por lo esencial. 

Un lápiz puede romperse y seguir sirviendo.

Puede gastarse su color y seguir escribiendo.

Puede ser pequeño y aun así 

dejar una marca enorme. 

Pero hay personas que, con todas las oportunidades del mundo, no dejan nada bueno. 

Porque no se trata de cuánto avanzó la tecnología.

Se trata de cuánto retrocedió el carácter. 

El lápiz nos recuerda algo que muchos olvidaron: 

No necesitas ser moderno para ser valioso.

No necesitas hacer ruido para ser importante.

No necesitas aparentar grandeza para dejar huella. 

A veces, la verdadera dignidad está en seguir siendo útil, simple y auténtico, aunque el mundo se burle de lo sencillo. 

Porque al final, un lápiz de madera 

puede parecer viejo…

pero todavía escribe verdades. 

Y algunas personas, con tanta modernidad encima, apenas logran sostener una palabra..

Tomado de la web.

Publicado por JEAC.




miércoles, 29 de abril de 2026

El síndrome de Doña Florinda

 

Cuando en 1973 Roberto Gómez Bolaños (Chespirito) creó la serie de humor "El Chavo del 8" no imaginó que su personaje Doña Florinda iba a dar pie a uno de los tres síndromes que infectan al pueblo trabajador de América Latina y, por qué no, al mundo entero. El síndrome de Doña Florinda fue acuñado por #RafaelTon, que escribió un libro con ese título. 

Los "Doña Florinda" o "Don Florindo" son las personas pobres que odian o desprecian a sus pares. Es decir a sus vecinos o gente de su clase social. Los doña Florinda no son de clase media... son pobres. Algunos de ellos (ellas) viven en barrios de clase media para creerse lo que no son. Todos en la vecindad del Chavo del 8 eran pobres, porque todos ellos eran dueños de nada. No tenían casa propia y debían pagar mes a mes el derecho a un techo a un obeso recaudador llamado Señor Barriga. Doña Florinda era tan pobre como todos, excepto por una pensión que le dejó don Federico (el papá de Quico), un marino mercante que se perdió en alta mar. Con esa pensión pagaba religiosamente la renta y mantenía muy limpio y elegante a Quico en su traje de marinerito, además de comprarle todos los juguetes y caramelos que a Quico se le antojaban. Mientras lo miraba el Chavo... siempre con hambre. 

Como detestaba a sus vecinos, doña Florinda andaba siempre enojada. Con una mueca en el rostro, como oliendo caca. Sólo sonreía cuando aparecía el profesor Jirafales, con un humilde ramo de rosas. El maestro Longaniza también era pobre, cobraba el salario mensual de un profesor de la educación pública. Como odian a los de su clase los doña Florinda votan a la derecha... o a los intereses de la derecha. Putean cuando escuchan la palabra socialismo o populismo, mientras le meten más papas a la olla para hacer rendir el guiso. Repiten como loros "no queremos ser Venezuela", como si vivieran en Manhattan o el Principado de Mónaco. Y no se juntan con la chusma. Aunque Doña Florinda colgaba sus calzones en el mismo tendal donde don Ramón colgaba sus calzoncillos. 

Los tres síndromes que infectan la clase obrera y trabajadora son: -El síndrome del Tío Tom. -El síndrome de doña Florinda. -Y el síndrome de Stephen Candie (el peor de todos, en referencia al criado negro de la película "Django encadenado", interpretado por Samuel Jackson) Demasiados síndromes están enquistados en la clase trabajadora, para suerte de los ricos y poderosos. Y para desgracia de tantos niños con hambre y sin futuro, como el Chavo del 8.

Tomado de la web.

Publicado por JEAC.



viernes, 27 de marzo de 2026

Cómo pasó?


 No colapsó de golpe… se fue apagando

Murió la educación,

nació la ignorancia,

agoniza la inteligencia,

y emerge la estupidez…

así estamos.

No fue un accidente.

Fue un proceso lento… y cómodo.

Primero dejamos de cuestionar.

Luego dejamos de aprender.

Después empezamos a repetir… sin entender.

Y hoy:

Se celebra lo superficial.

Se ridiculiza al que piensa.

Se premia al que hace ruido… no al que tiene criterio.

La educación dejó de ser prioridad.

La ignorancia dejó de dar vergüenza.

Y la inteligencia… empezó a incomodar.

Porque pensar exige esfuerzo.

Y en un mundo que busca lo fácil, lo rápido y lo inmediato…

la profundidad estorba.

Pero aquí está la verdad que pocos quieren aceptar:

No es que falten oportunidades.

Falta disciplina para usarlas.

No es que no haya información.

Nunca hubo tanta.

Lo que falta… es la voluntad de dejar de ser manipulado.

Y mientras muchos se conforman con lo mínimo…

unos pocos siguen leyendo, cuestionando, aprendiendo.

En silencio.

Sin aplausos.

Sin validación.

Porque entendieron algo que cambia todo:

Pensar por uno mismo es el acto más rebelde de esta época.

Autor desconocido.

Publicado por JEAC.


lunes, 16 de febrero de 2026

Genoveva Rios


 14 / 2 / 1879

Ocupación de Antofagasta.

Genoveva Rios:

El periódico paceño El Comercio informó los sucesos de aquel amargo amanecer del 14 de febrero de 1879, día en que desembarcaron del buque Blanco Encalada cientos de soldados chilenos en el puerto de Antofagasta.

De aquel desventurado día para el pueblo boliviano, el periódico paceño insertó en sus páginas una breve crónica: “El hecho heroico de la niña Genoveva Ríos, quien no vaciló en exponer su propia vida para proteger la bandera nacional para que no caiga en manos de los ensañados invasores.”

El comandante de la expedición chilena, Cnl. Emilio Sotomayor, antes de la invasión envió un emisario al Prefecto del Departamento del Litoral, Cnl. 

Severino Zapata, pidiéndole su rendición y la inmediata desocupación del puerto. Al recibir la nota intimidatoria, el Prefecto protestó enérgicamente y se negó a entregar Antofagasta.

A las 11 de la mañana las tropas chilenas ya habían tomado el puerto de Antofagasta, mientras otro grupo de soldados rodeó la Prefectura arrancando la bandera y el escudo colocados en el frontis, destruyéndolos con saña. Luego, los usurpadores procedieron a izar su bandera en el mástil de la representación boliviana.

En los momentos de confusión, los soldados chilenos no se percataron que la bandera boliviana del edificio de la Intendencia de la Policía aún flameaba altiva y orgullosa en su propiedad; pero alguien ya la había visto, era la niña Genoveva Ríos, muchachita de 14 años de edad, hija del Comisario, Don Clemente Ríos, quien sin dudar decidió protegerla de los ultrajes y ofensas de los usurpadores chilenos.

Con apuro y temor, aprovechando el desorden de esos instantes, la niña Ríos bajó la enseña patria del mástil, la dobló y escondió dentro de las prendas que vestía, evitando así que cayera en manos del enemigo enfurecido y que corriera la misma suerte de las instalaciones de la Prefectura.

Sigilosamente abandonó las instalaciones de la Intendencia para reunirse con sus padres y buscar refugio. Con esta muestra de patriotismo que debemos emular, esta niña heroína salvó nuestra bandera nacional.

Tomado de la web.

Publicado por JEAC.


viernes, 26 de diciembre de 2025

El Belén de Francisco de Asís

 

Cuando hoy pensamos en un Belén, imaginamos figuras, paisajes, luces, caminos, montañas, pastores y reyes. Sin embargo, nada de eso estaba en el origen. El Belén, tal como lo conocemos, es el resultado de siglos de evolución.

Su nacimiento fue mucho más austero, casi incómodo, y profundamente intencional. Para encontrar su origen hay que situarse en el año 1223 en un pequeño pueblo de los Apeninos italianos llamado Greccio. Francisco de Asís ya llevaba años predicando un cristianismo radicalmente encarnado.

Humildad, cercanía con los marginados, fraternidad con la naturaleza y rechazo explícito del lujo religioso. En su época, la Navidad ya se celebraba litúrgicamente, pero se había vuelto en muchos lugares una festividad solemne, distante, cargada de símbolos teológicos, pero alejada de la experiencia concreta del nacimiento de Jesús. Francisco no cuestiona la doctrina, cuestiona la distancia emocional y existencial.

Su pregunta no es teológica, sino humana. ¿Cómo nació realmente Jesús? Según relata Tomás de Celano, su primer biógrafo y testigo cercano, Francisco quiso ver con los ojos del cuerpo cómo había nacido Cristo. No pidió permiso para innovar una tradición; pidió algo mucho más simple: reproducir un lugar.

Solicitó a un noble local, Juan de Greccio, que preparara una gruta, un pesebre y que llevara un buey y un asno de carne y hueso. No encargó figuras, ni organizó una representación teatral, ni pidió que nadie hiciera de María y de José. La escena estaba incompleta a propósito.

Así, en la Nochebuena de 1223, la gente acudió con antorchas. Se celebró la misa frente al pesebre vacío. El centro no era una imagen, sino un espacio.

Un espacio preparado para ser comprendido, no consumido. El pesebre sin niño obligaba a hacerse una pregunta. ¿Qué significa que Dios haya elegido esto? No hay constancia histórica de visiones celestes ni de fenómenos extraordinarios.

Lo que sí se relata es la emoción profunda de los presentes y el impacto que produjo aquella forma de celebrar la Navidad, no por lo espectacular, sino por lo contrario: por lo esencial. La famosa estrella de Belén pertenece al relato evangélico de Mateo y a interpretaciones posteriores, pero no fue un elemento central en Greccio.

Y aquí aparece algo relevante: el trasfondo cultural. En la mentalidad medieval, el universo no estaba dividido en compartimentos estancos. El cielo, la tierra, los animales y el ser humano formaban un todo coherente.

El nacimiento de Cristo se entendía como un acontecimiento que afectaba al orden completo de la creación. No en términos astrológicos modernos, sino simbólicos: el cielo como testigo y la tierra como receptáculo.

Francisco compartía plenamente esa visión. Su famoso Cántico de las Criaturas lo demuestra. Para él, el mundo no era un decorado, sino un coro.

Y así, su gesto en Greccio puede entenderse como una reconexión entre lo cósmico y lo cotidiano. El misterio más alto expresado en la materia más humilde.

Tras la muerte de Francisco, la idea se difundió. Primero en los conventos franciscanos, luego en iglesias y hogares. Con el tiempo se añadieron figuras, escenas y elementos narrativos. En el Renacimiento y el Barroco, el Belén se convirtió en arte. En Nápoles, casi en teatro.

Pero el núcleo permaneció. Hacer visible lo invisible. Y hacer cercano lo que había vuelto abstracto.

El Belén no nació para adornar. Nació para recordar una elección: la elección de la fragilidad.

No fue una invención estética, sino un acto pedagógico y espiritual. Francisco no quiso explicar el nacimiento de Jesús. Quiso que se intuyera. Por eso dejó el pesebre vacío.

Porque el centro no era la figura, sino la pregunta.

Y quizá ahí radique la razón por la que, ocho siglos después, seguimos montando belenes: no para repetir una escena, sino para volver a acercarnos a un misterio que solo se comprende cuando se mira sin exceso de adornos.

Tomado de la red.

Publicado por JEAC.



lunes, 24 de noviembre de 2025

Sonidos y semillas

 

"Somos Sonido y las palabras son semillas"

Pronunciar "lo siento" devuelve la unidad perdida al viajar por tu piel, que es el órgano más extenso, que te conecta y te hace sensible ante las vivencias de los demás, te desapega de los resultados y te convierte en unidad.

El sonido "perdóname", perdóname, hace eco en tu páncreas y en tu colon desatando lazos, liberando historias.

Y si pudieras ver lo que moviliza un "Gracias" sonreirías junto a todas las células de tu cuerpo sacudiendo tus venas, convirtiendo tu sangre en luz en ese acto desprendido.

“Te Amo" es el sonido más sanador del Universo; esta frase cubre tu cuerpo y viaja a través de tus pulmones desobstruyendo tu respiración... recorre tus riñones transmutando los miedos y hace que millones de células sonrientes les den vitaminas a las células tristes de tu sistema inmune, o que algunas otras que nacieron con el arte de la jardinería siembren césped suave, fresco y verde alrededor de las zonas más áridas de tu cuerpo.

Si pudieras ver lo que provocan las palabras en ti y en los demás, comenzarías a observar tus pensamientos, tus silencios, tus sonidos y tus ruidos porque en este océano de energía que somos, cada onda que emites crea olas de diversos colores influenciando a los demás.

¡Eres un fractal del Universo!

¡La vida es un milagro, vívela con pasión!

Lo siento

Perdóname

Gracias

Te Amo

Deben ser palabras cotidianas en nuestro léxico.

Autor desconocido.

Publicado por JEAC,



domingo, 26 de octubre de 2025

Leyenda del Origen del Ajedrez

 

La leyenda del origen del ajedrez ♟️💀

Cuenta la leyenda que hace mucho tiempo reinaba en cierta parte de la India un rey llamado Sheram.

En una de las batallas en las que participó su ejército perdió a su hijo, y eso le dejó profundamente consternado. Nada de lo que le ofrecían sus súbditos lograba alegrarle.

Un buen día un tal Sissa se presentó en su corte y pidió audiencia. El rey la aceptó y Sissa le presentó un juego que, aseguró, conseguiría divertirle y alegrarle de nuevo: el ajedrez.

Después de explicarle las reglas y entregarle un tablero con sus piezas el rey comenzó a jugar y se sintió maravillado: jugó y jugó y su pena desapareció en gran parte. Sissa lo había conseguido. Sheram, agradecido por tan preciado regalo, le dijo a Sissa que como recompensa pidiera lo que deseara.

– Sissa, quiero recompensarte dignamente por el ingenioso juego que has inventado —dijo el rey.

El sabio contestó con una inclinación.

– Soy bastante rico como para poder cumplir tu deseo más elevado —continuó diciendo el rey—. Di la recompensa que te satisfaga y la recibirás.

Sissa continuó callado.

– No seas tímido —le animó el rey—. Expresa tu deseo. No escatimaré nada para satisfacerlo.

– Grande es tu magnanimidad, soberano. Pero concédeme un corto plazo para meditar la respuesta. Mañana, tras maduras reflexiones, te comunicaré mi petición.

Cuando al día siguiente Sissa se presentó de nuevo ante el trono, dejó maravillado al rey con su petición, sin precedente por su modestia.

– Soberano —dijo Sissa—, manda que me entreguen un grano de trigo por la primera casilla del tablero del ajedrez.

– ¿Un simple grano de trigo? —contestó admirado el rey.

– Sí, soberano. Por la segunda casilla, ordena que me den dos granos; por la tercera, 4; por la cuarta, 8; por la quinta, 16; por la sexta, 32…

– Basta —le interrumpió irritado el rey—. Recibirás el trigo correspondiente a las 64 casillas del tablero de acuerdo con tu deseo: por cada casilla doble cantidad que por la precedente.

Pero has de saber que tu petición es indigna de mi generosidad. Al pedirme tan mísera recompensa, menosprecias, irreverente, mi benevolencia. En verdad que, como sabio que eres, deberías haber dado mayor prueba de respeto ante la bondad de tu soberano. Retírate. Mis servidores te sacarán un saco con el trigo que solicitas.

Sissa sonrió, abandonó la sala y quedó esperando a la puerta del palacio.

Durante la comida, el rey se acordó del inventor del ajedrez y envió a que se enteraran de si habían ya entregado al irreflexivo Sissa su mezquina recompensa.

– Soberano, están cumpliendo tu orden —fue la respuesta—. Los matemáticos de la corte calculan el número de granos que le corresponde.

El rey frunció el ceño. No estaba acostumbrado a que tardaran tanto en cumplir sus órdenes.

Por la noche, al retirarse a descansar, el rey preguntó de nuevo cuánto tiempo hacía que Sissa había abandonado el palacio con su saco de trigo.

– Soberano —le contestaron—, tus matemáticos trabajan sin descanso y esperan terminar los cálculos al amanecer.

– ¿Por qué va tan despacio este asunto? —gritó iracundo el rey—. Que mañana, antes de que me despierte, hayan entregado a Sissa hasta el último grano de trigo. No acostumbro a dar dos veces una misma orden.

Por la mañana comunicaron al rey que el matemático mayor de la corte solicitaba audiencia para presentarle un informe muy importante.

El rey mandó que le hicieran entrar.

– Antes de comenzar tu informe —le dijo Sheram—, quiero saber si se ha entregado por fin a Sissa la mísera recompensa que ha solicitado.

– Precisamente por eso me he atrevido a presentarme tan temprano —contestó el anciano—. Hemos calculado escrupulosamente la cantidad total de granos que desea recibir Sissa. Resulta una cifra tan enorme…

– Sea cual fuere su magnitud —le interrumpió con altivez el rey— mis graneros no empobrecerán. He prometido darle esa recompensa, y por lo tanto, hay que entregársela.

– Soberano, no depende de tu voluntad el cumplir semejante deseo. En todos tus graneros no existe la cantidad de trigo que exige Sissa. Tampoco existe en los graneros de todo el reino. Hasta los graneros del mundo entero son insuficientes. Si deseas entregar sin falta la recompensa prometida, ordena que todos los reinos de la Tierra se conviertan en labrantíos, manda desecar los mares y océanos, ordena fundir el hielo y la nieve que cubren los lejanos desiertos del Norte. Que todo el espacio sea totalmente sembrado de trigo, y ordena que toda la cosecha obtenida en estos campos sea entregada a Sissa. Sólo entonces recibirá su recompensa.

El rey escuchaba lleno de asombro las palabras del anciano sabio.

– Dime cuál es esa cifra tan monstruosa —dijo reflexionando.

– ¡Oh, soberano! Dieciocho trillones cuatrocientos cuarenta y seis mil setecientos cuarenta y cuatro billones setenta y tres mil setecientos nueve millones quinientos cincuenta y un mil seiscientos quince.

18.446.744.073.709.551.615

El rey se quedó de piedra. Pero en ese momento Sissa renunció al presente. Tenía suficiente con haber conseguido que el rey volviera a estar feliz y además les había dado una lección matemática que no se esperaban.

Tomado de la red.
Publicado por JEAC.

jueves, 2 de octubre de 2025

El chivo expiatorio

 

Hoy en día, se considera que un chivo expiatorio es alguien a quien se culpa injustamente por todo lo que sale mal, alguien inocente que sufre acoso y castigo por errores que no cometió. Sin embargo, esta expresión no es solo un dicho común; históricamente existió en realidad como una figura con una función claramente definida.

En la época feudal, un "chivo expiatorio" no era exactamente una profesión, sino más bien una vocación. Consistía en un niño que crecía junto a otro niño noble, estableciendo ambos una relación muy cercana desde pequeños. Cuando el joven noble cometía alguna falta, era su chivo expiatorio quien era castigado físicamente en su lugar. Esta práctica se debía a que un maestro no tenía permitido golpear o castigar directamente a alguien de rango superior.

Un ejemplo histórico conocido lo representa Eduardo VI de Inglaterra, quien tenía a su propio chivo expiatorio. Paradójicamente, este método resultaba efectivo para disciplinar al joven aristócrata, ya que, debido al vínculo emocional y amistoso que se establecía entre ambos niños, el noble sentía remordimiento y se veía motivado a corregir su comportamiento al ver sufrir a su amigo por culpa de sus propias faltas.

Tomado de la red.

Publicado por JEAC.


jueves, 11 de septiembre de 2025

La derecha y la izquierda

 


El 11 de septiembre de 1789, en París, durante la Asamblea Nacional Constituyente Francesa surgían los conceptos políticos de Izquierda y Derecha. Luego de la Revolución Francesa en Julio de 1789, la nación necesitaba organizarse, decidir un rumbo político y dar el marco legal para consolidarlo, para ello se convocó a una asamblea casi permanente que comenzó a sesionar el agosto. El caos reinante por las innumerables ideas, posturas y propuestas hicieron que se decidiera crear grupos que coincidieran en sus preceptos esenciales y que luego fueran expuestos por representantes globales de esa corriente de pensamiento. El problema era que según el tema a debatir la mayoría de sus miembros migraban a otro grupos integrados por delegados con los que se habían enemistado en la sesión anterior, finalmente se decidió que en la sesión del 11 de septiembre de 1789 se definieran los grupos definitivamente excluyendo los temas en los que estaban todos de acuerdo como el derecho al trabajo, la libertad de expresión, el ascenso por mérito y la justicia independiente y se fijó que el primer tema a tratar sería el peso de la autoridad real frente al poder de la asamblea popular en la futura constitución. Al llegar a la asamblea y solo por obra de la casualidad, el grupo integrado por Los Girondinos, la aristocracia, la burguesía terrateniente y el clero, se ubicaran a la derecha del presidente de la asamblea, estos eran los partidarios del veto Real, el voto calificado, el conservadurismo y la determinación de derechos según el extracto social. Los que quedaron a la izquierda eran los Jacobinos autoproclamados “Patriotas” y pertenecientes al Tercer Estado (ciudadanos sin derechos y plebeyos), estos estaban a favor de instaurar una república con igualdad de derechos, voto universal, con igualdad jurídica, estado solidario y puesto a replanteos y reformas permanentes, por ello, cada vez que el presidente de la asamblea se dirigía o hacía referencia a alguno de los grupos se refería a ellos como los de “Derecha” o “Izquierda”. Hubo un grupo de indecisos o que compartían preceptos de ambas facciones, estos fueron llamados “Moderados” o “De Centro”, esta división del pensamiento se acrecentó durante la época de la Reforma Francesa y fue adoptado como método de simplificación para enmarcar los objetivos finales de los partidos políticos en el mundo entero. Esta división general, imprecisa y caprichosa fue adoptada por el mundo entero y mientras los partidos conservadores y las monarquías se alinearon en los preceptos de la “Derecha”, los partidos laboristas, radicales, populistas y revolucionarios se enmarcaron en los preceptos de la “Izquierda”, en ambos casos, quienes impusieron estos ideales por la fuerza se los llamó de “Extrema Derecha” o “Extrema Izquierda”.

Tomado de la web.
Publicado por JEAC.

jueves, 21 de agosto de 2025

La deuda


 En agosto, en una pequeña ciudad, cae una lluvia torrencial y hace varios días que la ciudad parece desierta.

Hace tiempo que la crisis viene azotando este lugar, todos tienen deudas y viven a base de créditos.

Por fortuna llega un millonario forrado de dinero y entra en el único pequeño hotel del lugar, pide una habitación, pone un billete de 100 dólares en la mesa de la recepcionista y se va a ver las habitaciones.

- El jefe del hotel agarra el billete y sale corriendo a pagar sus deudas con:

- El carnicero.

Éste toma el billete y sale corriendo a pagar su deuda con: 

- El criador de cerdos.

Al momento éste sale corriendo para pagar lo que le debe al:

- Molino, que es el proveedor de alimentos para animales.

El dueño del molino toma el billete al vuelo y corre a liquidar su deuda con:

- María la prostituta, a la cual hace tiempo no le paga, en tiempos de crisis hasta ella ofrece servicios a crédito...

La prostituta con el billete en mano sale para:

- El pequeño hotel, donde había traído a sus clientes las últimas veces y que todavía no había pagado y le entrega el billete a:

- El dueño del hotel.

En este momento baja el millonario que acaba de echarle un vistazo a las habitaciones, dice que no le convence ninguna, toma el billete y se va.

"Nadie ha ganado un centavo, pero ahora toda la ciudad vive sin deudas y mira el futuro con confianza"!!!

MORALEJA:

SI EL DINERO CIRCULA, EN LA ECONOMÍA LOCAL, SE ACABA LA CRISIS.

Consumamos más en los pequeños comercios y mercados.

- Déjate de banalidades!

- Consume lo que tus amigos y tu país producen!!!

- Si tu amigo tiene una microempresa ¡cómprale!

- Si tu amigo vende ropa ¡cómprale !

- Si tu amigo vende zapatos ¡cómprale!

- Si tu amiga vende repostería ¡cómprale!

- Si tu amiga hace uñas !lleva a tu mamá!

- Si tu amigo es contador ¡ve a que te asesore!

- Si tu amigo necesita empleo ¡contrátalo!

- Si mi amigo fuera dueño de un restaurante... ¿Qué crees?

¡Yo comería ahí! 

- Si un amigo mío tuviera una pastelería ¡a ésa iría! 

- Si un amigo mío tuviera una tienda ¡en esa compraría!

La próxima vez que entres a una gran pastelería, acuérdate de tu amigo, hermana, prima, tío que vende empanadas, hojaldres, pasteles y que además son deliciosos.

Al final del día, la mayor parte del dinero generado en la economía nacional, es recaudado por las grandes corporaciones y que crees. Se va del país! Y ese dinero no volverá jamás. Volverá más ricos a otros países y más pobres a nuestro país. 

Pero cuando compras a un emprendedor, a un pequeña mediana empresa o a tus amigos, los ayudas a ellos, y ellos podrán gastar en nuestro país, todos ganamos y de esta manera aportas a nuestra economía.

Apoyemos el emprendimiento... 

Apoyemos el consumo local...

Apoyemos la producción nacional...

Hagamos crecer nuestro país, nunca es tarde para empezar!

Tomado de la web.

Publicado por JEAC.

domingo, 20 de julio de 2025

Frases de Epicuro

 

¿Sabes cómo encontrar el tesoro más valioso? No está en bancos ni cofres, sino dentro de tu propia mente...

En un jardín de Atenas, hace más de 2,300 años, Epicuro reunía a sus discípulos para enseñarles una verdad revolucionaria: - "El hombre más rico no es el que tiene más, sino el que necesita menos". Mientras el mundo helénico se obsesionaba con conquistas y riquezas, este filósofo proponía un camino diferente hacia la felicidad: la ataraxia, esa serenidad del alma que nada exterior puede alterar.

Epicuro no hablaba desde la teoría. Vivía modestamente en su "Jardín", comunidad donde compartía pan sencillo, queso ocasional y conversaciones profundas. - "¿Por qué temes a los dioses si no intervienen en tu vida?", cuestionaba. - "¿Por qué ansías fama si es esclavitud disfrazada?". Sus enseñanzas demolían las ansiedades que hoy seguimos arrastrando: el miedo a la muerte, la obsesión por el futuro, la adicción al placer efímero.

Lo fascinante es que esta filosofía nacida en el siglo IV a.C. resulta más vigente que nunca en nuestra era de hiperconsumo. Epicuro distinguía entre deseos naturales (comer, abrigarse) y vanos (fama, lujos excesivos). - "Nada es suficiente para quien lo suficiente es poco", advertía. Su receta para la paz mental incluía amistades auténticas, autosuficiencia moderada y tiempo para reflexionar.

Hoy, cuando el estrés y la insatisfacción crónica son epidemias globales, el Jardín de Epicuro sigue ofreciendo sombra a quienes buscan alivio. No se trata de renunciar a todo, sino de discernir qué realmente aporta calma duradera. La próxima vez que sientas que la vida exige demasiado, recuerda su pregunta más provocadora: ¿Qué perderías realmente si dejaras de perseguir lo que no necesitas?

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martes, 24 de junio de 2025

El cielo y el infierno

 

Un samurái preguntó por el cielo… y casi desató el infierno.

Un guerrero fue a visitar al maestro Hakuin, en busca de sabiduría.
—¿Existe el infierno? ¿Existe el cielo?
—¿Dónde están sus puertas? —preguntó—. ¿Cómo puedo encontrarlas?
Hakuin lo miró con calma y le respondió con otra pregunta:
—¿Y tú quién eres?
—Soy un samurái. Un comandante.
Hasta el emperador me respeta.
El maestro sonrió:
—¿Tú? Pareces más un mendigo que un guerrero.
El samurái, herido en su orgullo, desenvainó su espada, dispuesto a matar al anciano.
Pero entonces, Hakuin lo miró fijamente y dijo:
—Ésa… es la puerta del infierno.
El samurái comprendió.
Volvió a envainar su arma, respiró hondo, y se inclinó con respeto.
—Y esa… es la puerta del cielo —dijo el maestro.
El infierno y el cielo no son lugares lejanos.
Son elecciones que habitan en cada instante.

Desconozco al autor.

Publicado por JEAC.

sábado, 31 de mayo de 2025

Aprender de las hormigas

 

Una vez, al despertarme en la naturaleza temprano por la mañana, noté algo sorprendente.
En una botella de cinco litros de agua que había dejado abierta desde la noche anterior, habían caído varias decenas de hormigas. Se agitaban caóticamente en el agua transparente, como si cada una luchara por su vida.
Al principio, me pareció que se estaban ahogando unas a otras, salvándose a costa de la muerte ajena.
Este pensamiento me provocó repulsión, y me di la vuelta, decidiendo no intervenir.
Sin embargo, después de dos horas, la curiosidad pudo más, y volví a mirar en la botella.
Mi asombro no tuvo límites: ¡las hormigas estaban vivas! Además, habían formado una verdadera isla viviente, una pirámide, en la que unas se sostenían sobre otras, manteniéndose a flote como toda una colonia.
Contuve el aliento y comencé a observar. Aquellas que estaban abajo realmente se sumergían en el agua, pero no para siempre. Al cabo de un tiempo, eran reemplazadas por hormigas de la capa superior, que bajaban voluntariamente. Las que estaban cansadas subían arriba, sin prisa, sin empujar a las demás.
Nadie intentaba salvarse primero. Al contrario, cada una se esforzaba por ir donde estaba más difícil. Este sistema coordinado de ayuda mutua me conmovió hasta lo más profundo.
No pude resistir. Encontré una cuchara que pasaba fácilmente por el cuello de la botella y la introduje con cuidado. Al ver la salvación, las hormigas comenzaron a salir una por una, sin generar ni una gota de pánico.
Todo iba bien, hasta que una de ellas, debilitada, resbaló de nuevo al agua, sin alcanzar el borde.
Y entonces ocurrió algo que recordaré toda mi vida.
La última hormiga, ya casi fuera, de repente volvió atrás. Bajó, como diciendo: «¡Aguanta, hermano, no te dejaré!»
Se sumergió en el agua, se aferró firmemente al que se estaba ahogando, pero no podía sacarlo por sí sola. No pude resistir, acerqué la cuchara, y entonces ambos salieron, vivos, juntos.
Este episodio me conmovió más que cualquier película o libro sobre amistad y sacrificio. Sentí una tormenta de emociones: primero, condena, por haber tomado a las hormigas por seres insensibles; luego, asombro por su resistencia; admiración por su disciplina y valiente sacrificio… Y al final, vergüenza.
Vergüenza por los humanos. Por nosotros. Por la indiferencia, por cómo nos perdemos unos a otros en pos de beneficios, por lo raro que es que alguien vuelva para salvar al débil. Construimos muros, en lugar de crear puentes vivos.
Si las hormigas, pequeñas criaturas, son capaces de tal coordinación y abnegación, ¿por qué nosotros, los humanos, tan a menudo somos sordos al sufrimiento ajeno?
Ese día comprendí una cosa: la verdadera fuerza está en la unidad. Y si alguien aún no sabe cómo vivir correctamente, que aprenda de las hormigas.

Autor desconocido

Publicado por JEAC

martes, 6 de mayo de 2025

Señor Futuro

 

Estimado señor Futuro,
De mi mayor consideración:
Le estoy escribiendo esta carta para pedirle un favor. Usted sabrá disculpar la molestia.
No, no tema, no es que quiera conocerlo. Ha de ser usted un señor muy solicitado, habrá tanta gente que querrá tener el gusto; pero yo no. Cuando alguna gitana me atrapa la mano, para leerme el porvenir, salgo corriendo a la disparada antes de que ella pueda cometer semejante crueldad.
Y, sin embargo, usted, misterioso señor, es la promesa que nuestros pasos persiguen queriendo sentido y destino. Y es este mundo, este mundo y no otro mundo, el lugar donde usted nos espera. A mí, y a los muchos que no creemos en los dioses que nos prometen otras vidas en los lejanísimos hoteles del Más Allá.
Y ahí está el problema, señor Futuro. Nos estamos quedando sin mundo. Los violentos lo patean, como si fuera una pelota. Juegan con él los señores de la guerra, como si fuera una granada de mano; y los voraces lo exprimen, como si fuera un limón. A este paso, me temo, más temprano que tarde el mundo podría no ser más que una piedra muerta girando en el espacio, sin tierra, sin agua, sin aire y sin alma.
De eso se trata, señor Futuro. Yo le pido, nosotros le pedimos, que no se deje desalojar. Para estar, para ser, necesitamos que usted siga estando, que usted siga siendo. Que usted nos ayude a defender su casa, que es la casa del tiempo.
Háganos esa gauchada, por favor. A nosotros y a los otros: a los otros que vendrán después, si tenemos después.
Le saluda atentamente,
Un terrestre
Eduardo Galeano

Publicado por JEAC.

sábado, 26 de abril de 2025

Te deseo tiempo

 

Poema de Indios Americanos.
No te deseo un regalo cualquiera,
te deseo aquello que la mayoría no tiene,
te deseo tiempo, para reír y divertirte,
si lo usas adecuadamente podrás obtener de él lo que quieras.
Te deseo tiempo para tu quehacer y tu pensar
no sólo para ti mismo sino también para dedicárselo a los demás.
Te deseo tiempo no para apurarte y andar con prisas
sino para que siempre estés contento.
Te deseo tiempo, no sólo para que transcurra,
sino para que te quede:
tiempo para asombrarte y tiempo para tener confianza
y no sólo para que lo veas en el reloj.
Te deseo tiempo para que toques las estrellas
y tiempo para crecer, para madurar. Para ser tu.
Te deseo tiempo, para tener esperanza otra vez y para amar,
no tiene sentido añorar.
Te deseo tiempo para que te encuentres contigo mismo,
para vivir cada día, cada hora, cada minuto como un regalo.
También te deseo tiempo para perdonar y aceptar.
Te deseo de corazón que tengas tiempo,
tiempo para la vida y para tu vida.

Tomado de la web.

Publicado por JEAC.

viernes, 4 de abril de 2025

Hubo un tiempo (2DA. PARTE)

 

Hubo un tiempo en el que no había mensajes, pero había miradas que lo decían todo.
Donde no existían los likes, pero la gente se conocía y se saludaba en las calles...
Hubo un tiempo donde el consejo de un padre era mejor que cualquier búsqueda en Google, y la historia de un abuelo era más cierta que cualquier referencia en Wikipedia.
Hubo un tiempo donde no existía el correo electrónico, pero recibías notas, postales y cartas de amor.
Tiempos donde nadie te insultaba escondido en el anonimato de una red social, y era en la barra de un bar donde se discutía con argumentos, con respeto y compartiendo el vino.
Hubo un tiempo donde la gente no aparentaba lo que no era.
Donde no existía el photoshop ni los filtros.
Y eran los años los que se encargaban de dibujar las arrugas.
Si, añoro aquellos tiempos donde todo era más sencillo, más de verdad.
Donde en vez de vibrarnos el teléfono
Nos vibraba el corazón...️❤️

Desconozco el autor.

Publicado por JEAC.

lunes, 24 de marzo de 2025

Hubo un tiempo

 


Hubo un tiempo en el que el sol marcaba las horas
y la música siempre sonaba a lo lejos,
la gente se sentaba en las aceras
y los niños jugaban en la calle,
En aquel tiempo se respetaban los años
y los mayores eran ejemplo y el camino más seguro,
todos se conocían y se ayudaban,
se daban las gracias y se pedían perdón.
Hubo un tiempo en el que las familias
se juntaban alrededor de una mesa
y los padres hablaban con sus hijos,
era un tiempo en el que el dinero no lo era todo
y el cielo era azul, el aire limpio y el agua más clara.
Hubo un tiempo, en el que todo era sencillo,
las manzanas sabían a manzanas
y los besos a gloria.
Hubo un tiempo, hace tiempo,
en el que el tiempo no existía.

Fernando García.

Publicado por JEAC.