lunes, 3 de diciembre de 2012

El sabio siempre escucha

Una de las características de aquellos que no son precisamente sabios, es que no muestran una inclinación a escuchar… sólo quieren hablar. Sólo quieren ser escuchados, constituirse en el centro de atención.

Es de sabios permitir que desde los centros más elevados, fluya…tanto la palabra, como el silencio…que el mensaje perfecto sea el que descienda a bendecir tanto al oyente, como al que lo trasmite y en definitiva que ambas partes se tornen instrumentos de esa vibración sublime que no siempre se manifiesta con palabras.

Es por eso que uno de los más resaltantes aspectos de un verdadero sabio, es que se permite escuchar .
Incluso cuando habla, el sabio no deja de escuchar
.
Al hablar, simplemente presta atención a lo que fluye de sus labios, por lo que todo lo que él dice no proviene de él, sino de una Fuente en la que es Uno con la Verdad .

Nunca se considera sabio, pero siempre considera la sabiduría de los demás, en el sentido de que acepta que todos tienen algo para enseñar … y así presta atención al mensaje que cada persona y circunstancia tienen para develarle.

Es de sabios… aprender a estar atentos y receptivos, no sólo con nuestros oídos materiales, sino con nuestra atención interna, mostrando una plena disposición a "escuchar" y no tanto querer ser escuchados... a dejar de lado las demandas del ego, quien siempre desea absorber energía en exceso… y dar lugar, tiempo y atención a la enseñanza que cada instante nos presenta… de forma manifiesta o silente.

Autor desconocido.

JEAC.

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